En esta vida de Dios Nuestro Señor (lo siento si molesto a alguien, pero es que alguna vez tenía que usar esta entradilla) hay todo tipo de gentes. Los hay listos, tontos y enterados. Hay carpinteros, mecánicos y hasta enjuagabotellas. Los hay simpát
icos, agradables y energúmenos. Hay absolutamente de todo. Pero en este artículos lo que quiero ensalzar es un tipo de personas que me hacen mucha gracia. Personas muy características, que las reconoces a primera vista y que abundan demasiado en nuestra sociedad. Son los llamados, gracias a otra de las genialidades de Mati, Ultras de barra de bar.
icos, agradables y energúmenos. Hay absolutamente de todo. Pero en este artículos lo que quiero ensalzar es un tipo de personas que me hacen mucha gracia. Personas muy características, que las reconoces a primera vista y que abundan demasiado en nuestra sociedad. Son los llamados, gracias a otra de las genialidades de Mati, Ultras de barra de bar.Los Ultras de barra de bar son aquellas personas sabias por naturaleza, que saben siempre más que los demás, que tienen siempre la razón, que tienen soluciones para todo tipo de problemas y que, sin embargo, no tienen ni puta idea de nada.
Los Ultras de barra de bar son aquellas personas que inundan bares, tascas, garitos, pubs, tabernas... con sus groserías y sandeces. Se llevan bien con todo el mundo pero no están bien con nadie más que con otros Ultras de barra de bar.
Los Ultras de barra de bar llegan un domingo de fútbol a la tasca, empiezan a beber dos horas antes del partido, y acaban cinco horas después yendo de lado a lado. Eso sí, aunque estén algo hebrios (nunca es demasiado, ellos controlan), todo lo que dicen va a misa.
Los Ultras de barra de bar tienen tendencia a ser anchos de caderas ya que hacen poco deporte y no hacen más que ingerir. Pero nunca están gordos, sino que "son las tapitas".
Los Ultras de barra de bar, por norma general, son seguidores fieles y leales (o dicen serlo) de "grandes clubes", tipo Bar$a o Madrid. Sin embargo, cuando las cosas van mal, nunca se les ve el pelo. Será pura casualidad.
Este tipo de personas tienen muchos más defectos, pero no quiero enrollarme más y hacer la lista muy larga, que con éstas ya me basta.
¿Y por qué digo todo esto? Porque últimamente me estoy encontrando con mucha de esta gente. Y sobre todo con uno con el que ya nos tenemos fichados; con el que ya las tuve por el Facebook y con el que, más tarde, en el I Torneo Capitán Lagarto, también intercambiamos algunas palabras nada amistosas en el campo mientras el balón aún corría. Y lo que me acabó de hacer gracia fue días después del torneo, cuando iba yo solo bajando a la estación de tren y, de repente, a lo lejos, vi a tres o cuatro chavales (no les pude ver bien la cara porque estaban lejos y no llevaba gafas, pero iban de empalmada, era Fiesta Mayor, y estoy casi seguro de quiénes eran) que, al verme, empezaron a chillar "¡Y puta el Español, y puta el Español!". Me sentí tan orgulloso de que me cantaran eso, no os lo podéis ni llegar a imaginar, me sentí tan lleno con esas palabras... Vuestro odio me hace más fuerte.
Este individuo al que me refiero, lógicamente, es culé, no ha ido en su vida al estadio, no tiene ni pajolera idea de jugar a fútbol, no es socio ni nada por el estilo, luce la bufanda de los Bobos Nois y sólo frecuenta el local de su peña en el pueblo para acabar tambaleándose. Eso sí, sigue bien el protocolo de los Ultras de barra de bar: cuando van maldadas se esconde bajo las piedras y siempre tiene razón; más aún cuando habla de "su Bar$a".
En fin, los Ultras de barra de bar son muy graciosos y te lo puedes pasar muy bien riéndote de ellos. Ahora bien, hay que ir con cuidado no vaya a ser que con sus explicaciones tan acuradas y bien argumentadas te acaben convenciendo de que son ellos los que llevan la razón y te acabes pasando al lado oscuro. ¡Sólo faltaría eso!
Los Ultras de barra de bar son aquellas personas que inundan bares, tascas, garitos, pubs, tabernas... con sus groserías y sandeces. Se llevan bien con todo el mundo pero no están bien con nadie más que con otros Ultras de barra de bar.
Los Ultras de barra de bar llegan un domingo de fútbol a la tasca, empiezan a beber dos horas antes del partido, y acaban cinco horas después yendo de lado a lado. Eso sí, aunque estén algo hebrios (nunca es demasiado, ellos controlan), todo lo que dicen va a misa.
Los Ultras de barra de bar tienen tendencia a ser anchos de caderas ya que hacen poco deporte y no hacen más que ingerir. Pero nunca están gordos, sino que "son las tapitas".
Los Ultras de barra de bar, por norma general, son seguidores fieles y leales (o dicen serlo) de "grandes clubes", tipo Bar$a o Madrid. Sin embargo, cuando las cosas van mal, nunca se les ve el pelo. Será pura casualidad.
Este tipo de personas tienen muchos más defectos, pero no quiero enrollarme más y hacer la lista muy larga, que con éstas ya me basta.
¿Y por qué digo todo esto? Porque últimamente me estoy encontrando con mucha de esta gente. Y sobre todo con uno con el que ya nos tenemos fichados; con el que ya las tuve por el Facebook y con el que, más tarde, en el I Torneo Capitán Lagarto, también intercambiamos algunas palabras nada amistosas en el campo mientras el balón aún corría. Y lo que me acabó de hacer gracia fue días después del torneo, cuando iba yo solo bajando a la estación de tren y, de repente, a lo lejos, vi a tres o cuatro chavales (no les pude ver bien la cara porque estaban lejos y no llevaba gafas, pero iban de empalmada, era Fiesta Mayor, y estoy casi seguro de quiénes eran) que, al verme, empezaron a chillar "¡Y puta el Español, y puta el Español!". Me sentí tan orgulloso de que me cantaran eso, no os lo podéis ni llegar a imaginar, me sentí tan lleno con esas palabras... Vuestro odio me hace más fuerte.
Este individuo al que me refiero, lógicamente, es culé, no ha ido en su vida al estadio, no tiene ni pajolera idea de jugar a fútbol, no es socio ni nada por el estilo, luce la bufanda de los Bobos Nois y sólo frecuenta el local de su peña en el pueblo para acabar tambaleándose. Eso sí, sigue bien el protocolo de los Ultras de barra de bar: cuando van maldadas se esconde bajo las piedras y siempre tiene razón; más aún cuando habla de "su Bar$a".
En fin, los Ultras de barra de bar son muy graciosos y te lo puedes pasar muy bien riéndote de ellos. Ahora bien, hay que ir con cuidado no vaya a ser que con sus explicaciones tan acuradas y bien argumentadas te acaben convenciendo de que son ellos los que llevan la razón y te acabes pasando al lado oscuro. ¡Sólo faltaría eso!





